13 May, 20 / post / Noticias

¿Cuándo prescribe una deuda según el tipo?

La morosidad en España es un problema bastante frecuente, no es inusual que una empresa se quede sin cobrar algunas de sus facturas. En realidad es una situación que se produce tanto en relaciones comerciales como entre particulares. Por eso es importante saber cuándo prescribe una deuda para reclamarla a tiempo y no perder lo debido.

¿Qué implica la prescripción?

Que una deuda prescriba supone que si no la reclamamos a tiempo la misma quedará extinguida. Sin embargo, si hacemos la reclamación dentro del lapso legal ese plazo volverá a contar de nuevo desde cero, lo que nos permitirá tomar otras medidas para conseguir el cobro. Por eso siempre es buena idea contar con un software de gestión de cobros que nos avise de las deudas pendientes y de su plazo de vencimiento, así podremos hacer la reclamación con tiempo suficiente.

¿Cuándo prescribe una deuda entre particulares?

Para reclamar deudas y conseguir el cobro de las mismas es fundamental conocer los plazos que tenemos para ello.

Según nuestro Código Civil, aquellas deudas dinerarias que no tienen un plazo especial de prescripción previsto en la ley (como ocurre con las deudas hipotecarias) prescriben a los cinco años desde el momento en que se pueda exigir el cumplimiento de la obligación.

Esto quiere decir que si tenemos derecho a cobrar una cantidad antes del 30 de mayo de 2020 y no se nos paga, tenemos hasta el 30 de mayo de 2025 para hacer la reclamación y evitar así que la deuda prescriba y se extinga. Desde el momento de la reclamación, este plazo de cinco años volverá a contar de nuevo desde cero.

¿Cuándo prescribe una deuda reclamada judicialmente?

A nivel particular o empresarial, la reclamación de la deuda la podemos hacer judicialmente o extrajudicialmente. Lo más recomendable es intentar solucionar primero el asunto por las buenas, enviando un burofax solicitando el pago y avisando que se tomarán medidas legales en caso de que el deudor no cumpla con su obligación.

Si no se consigue el pago de esta manera, lo único que queda ya por hacer es acudir a los tribunales. Una vez interpuesta la demanda reclamando el pago se interrumpe el plazo de prescripción y queda en suspenso. Así que no importa cuánto se demore el proceso judicial, una vez que hemos acudido a los tribunales podemos estar seguros de que esa deuda ya no se va a extinguir por el mero paso del tiempo.

Además, reclamar judicialmente tiene la ventaja de que si después de dictarse resolución judicial el deudor sigue sin pagar, se podrá pedir la ejecución de la sentencia y que se proceda al embargo y posterior enajenación de sus bienes, lo que permitirá recuperar lo debido.

Muchas veces las empresas se quedan sin cobrar deudas pendientes por no ser capaces de reaccionar a tiempo. Ahora que sabemos cuándo prescribe una deuda, y que tenemos un plazo de cinco años para reclamar el pago, es importante tener claro que lo mejor es iniciar el proceso lo antes posible. Así podemos estar seguros de que no nos vamos a quedar sin cobrar.